Adquirir conciencia vial a través de un cambio actitudinal | EduVia (Educación Vial)

Editorial
Por María Inés Maceratesi

Sigo insistiendo con que debería haber un cambio de actitud en las personas. ¿Cómo lograrlo?…a ciencia cierta no hay nada concreto, simplemente el viejo método “ensayo/error”. A poco de comenzado el 2018 sigamos reflexionando.

Ignoro si dentro de las escuelas de conducción existe el aporte de los psicólogos y especialmente de aquéllos formados en el conductismo que podrían trabajar detectando conductas agresivas que quizá ni el propio futuro conductor detecte de sí mismo.

Quizá trabajar con no todos los futuros conductores pero sí con aquéllos en los cuales se perciban futuras conductas negativas al conducir. No es difícil para quienes están entrenados para hacerlo y se encuadraría dentro de la prevención. No hay que escatimar ningún método de control (multas, sanciones varias, etc) pero insistir en lograr que se eliminen los factores de riesgo esencialmente humanos, insistir en facilitar en las personas el hábito del autodominio.

Algunos conductores no se forman únicamente en las autoescuelas sino que éstas son la instancia por la cual deben pasar para recibir su licencia de conducir; algunos se van formando desde muy pequeños con su padre, por ejemplo, quien es el que le transmite el modo particular que él mismo tenga de conducir.

Según mi opinión y experiencia, es muy buen método el ir acompañando a la persona, en cualquier instancia, aún en la de la conducción, advirtiendo cuándo se está poniendo nerviosa, cuándo está por cometer una falta; a veces eso lleva a disgustarse con la persona que advierte pero hay que correr el riesgo.

Después de obtenida la licencia el aprendizaje continúa con la parte más importante, la de adquirir experiencia en la calle y ahí es donde verdaderamente se ponen en acto todas las virtudes y defectos humanos. Qué quiero decir con ésto: creo que todavía no están creadas las figuras que hacen falta en la sociedad: acompañantes, orientadores, facilitadores, para incorporar a equipos de trabajo que se centren especialmente en aquellas personas en las cuales se detecta alguna conducta de riesgo.

Autocontrol y libertad, dos factores muy importantes para la seguridad vial, porque quien no tiene autocontrol no puede ser libre ya que está atado a sus reacciones y a sus emociones, se maneja únicamente basado en sus impulsos y está muy propenso a equivocarse y cometer errores graves.