Por María Inés Maceratesi

Ciudad insegura

 

Francesco Tonucci, también conocido por el seudónimo “Frato“, es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano nacido en 1940. Entre sus numerosos escritos, en el año 1996 escribió lo siguiente:

“La ciudad ha renunciado a la condición de lugar de encuentro y de intercambio y ha elegido como nuevos criterios la separación y la especialización…
La ciudad se ha tornado hostil para sus propios ciudadanos: es peligrosa, agresiva, está privada de solidaridad, de espíritu acogedor.
Señor de la ciudad es ahora el automóvil, que produce peligro de contaminación acústica y atmosférica, vibraciones y ocupación del espacio público. Las calles son peligrosas pero es en esta ciudad donde debemos vivir, y especialmente el que tiene hijos siente la necesidad y la urgencia de una solución.” (Cfr. “La ciudad de los niños”)

Continuando con la parte que más me interesa de la Educación Vial, y sin volver a enumerar todos los escollos con que nos encontramos hoy en la calle y, que como dijo Tonucci en 1996, la hace tan peligrosa, creo que debemos insitir en que la imprudencia, la irresponsabilidad, la falta de acatamiendo de normas básicas según la lógica humanason sólo algunos componentes del remedio a aplicar a la enfermedad pues, si nos limitamos a la discusión técnica, nos olvidaremos del aspecto más importante: NOSOTROS MISMOS CREAMOS EL MAL Y ÚNICAMENTE NOSOTROS PODEMOS DESTERRARLO.

Las campañas oficiales de difusión son importantes pero, también debemos tomar en forma individual, conciencia de la responsabilidad que tenemos frente a este flagelo, para crear una cultura colectiva de la prevención de accidentes. Muchas personas y organizaciones piensan que no están haciendo lo suficiente para lograr el objetivo y mi parecer es que no es que no lo están haciendo, lo hacen pero, hacen falta más acciones, más gente comprometida con el respeto por la propia vida y la de los demás.