El ente de Control de Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires realizó verificaciones en los transportes escolares durante todo el mes de marzo y constató que casi el 15% de los vehículos auditados no estaba en regla. El caso más alarmante fue el de un chofer que dio positivo en el test de alcoholemia.

Además, se detectaron conductores inhabilitados para conducir ese tipo de buses, falta de matafuegos y carencias en el espacio para personas de movilidad reducida.

En el relevamiento se fiscalizaron setenta y un vehículos, y en once de ellos se detectaron infracciones. La ley indica que las unidades deben estar habilitadas, cumplir con una inspección técnica, tal como ocurre con los taxis, cada seis meses ante la Sociedad Argentina de Control Técnico del Automotor (Sacta) y estar equipados con dos ventanas laterales expulsables para la salida de emergencia y con dos puertas laterales.

Cuando los vehículos transportan a más de quince pasajeros deben circular con acompañantes.

Fuente: Revista Crash Test