mantenimiento de bicicletas (copia)

¿Nuestra bicicleta está preparada para que salgamos a circular con ella de manera segura? Porque tenemos que ser conscientes que si no, corremos ciertos riesgos, ya sea en calles o rutas.

En la Ciudad de Buenos Aires al menos, las ciclovías son una alternativa muy buena, no así algunas calzadas que presentan un deficiente estado que, sumado a nuestra todavía insuficiente educación vial, nos pone en riesgo de sufrir un accidente.  Si le sumamos un deficiente mantenimiento, el riesgo es aún mayor, de ahí que conviene una rigurosa puesta a punto cada cierto tiempo para evitar sorpresas desagradables como pinchazos, frenadas ineficaces o problemas con las marchas.

Mantenimiento periódico

  • Lavar la bicicleta con trapos húmedos, excepto las zonas con rodamientos. Funcionará mejor y prevendrá la corrosión.
  • Comprobar que no haya fisuras en el cuadro, las llantas y las bielas.
  • Medir la cadena y asegurarse del correcto estado de platos y piñones. Si están muy gastados, sustituirlos inmediatamente.
  • Limpiar la cadena sin desmontarla con disolvente en spray y trapos y, seguidamente, aplicar lubricante a los pasadores entre eslabones.
  • Engrasar los rodamientos internos de las poleas guía y tensora del desviador trasero y hacer lo mismo con las juntas pivotantes en los desviadores delantero y trasero.
  • Asegurarse de que todas las piezas de nuestra bicicleta están debidamente apretadas y ajustadas.
  • Comprobar la fijación de tornillos y tuercas del pedalier, del freno, de los puentes, de  los cables y de los pivotes de la suspensión trasera.
  • Limpiar y engrasar las barras de las horquillas de suspensión, incluyendo los fuelles y su interior.
  • Lubricar con aceite los muelles de los pedales automáticos.
  • Comprobar la presión del aire en las horquillas de suspensión por aire comprimido.
  • Asegurémonos  que el juego de dirección está debidamente ajustado.
  • Cerciorémonos de la correcta alineación de las ruedas, sin olvidar que las llantas han de estar centradas.
  • Examinar el estado de los patines de freno y reemplazarlos si están muy duros o gastados.
  • Lavar las llantas frecuentemente para evitar que la suciedad que se acumula en ellas pase a los patines y reduzca la eficacia de los frenos.
  • Periódicamente, pasar un paño con alcohol por los patines y llantas.
  • Aplicar unas gotas de aceite a los bujes de triple marcha.
  • Si el asiento de nuestra bicicleta es de cuero, limpiarlo con jabón especial. También se le puede aplicar grasa para cuero.
  • Comprobar el estado de las punteras de los pedales.

Antes de salir

  • Comprobar la presión de los neumáticos. Rodar con la presión adecuada significa hacerlo más eficazmente.
  • Asegurarnos que la cadena está bien engrasada.
  • Examinar el estado de las ruedas: han de estar bien centradas con el cuadro y los mecanismos de cierre rápido firmemente cerrados.
  • Fijarnos en que los frenos estén centrados con las ruedas. Cerciorarse que el mecanismo de cierre rápido del freno esté cerrado. Accionar las palancas de freno para garantizar que tienen suficiente recorrido tras hacer contacto, de modo que no se peguen al manillar.
  • Agitar la bicicleta en busca de ruidos que delaten piezas sueltas o poco apretadas.
  • Asegurarnos que la bomba y el kit de reparación estén firmemente sujetos a la bicicleta.

De vuelta en casa

  • Retirar los objetos extraños que hayan podido fijarse en el dibujo de los neumáticos y comprobar el estado de éstos.
  • Si está muy sucia, lavarla evitando el contacto directo del agua con piezas que contengan rodamientos .
  • Eliminar el exceso de agua y depositar la bicicleta en un lugar cálido y seco.
  • Si el asiento es de cuero, secarlo muy bien.
  • Eliminar la humedad de la cadena y lubricarla ligeramente.

Para recordar:

La limpieza y engrase regulares son las claves del mantenimiento