Por Dr. Jesús Minaya,
Especialista en Seguridad Vial,
Miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología

Existen cambios fisiológicos propios del envejecimientoque pueden influir negativamente en la capacidad para conducir, como son:

Alteraciones visuales: disminución de la agudeza visual, reducción del campo visual, pérdida de la capacidad de acomodación, pérdida en la discriminación del contraste, pérdida en la discriminación del color, incremento de sensibilidad a deslumbramientos.

Alteraciones auditivas, lo que se conoce como presbiacusia.

Se hace más lenta la actividad psicomotora, con disminución de la fuerza motora y aumento del tiempo de reacción.

Además, a esas edades son más habituales ciertos estados patológicos que influyen también negativamente en la apacidad para la conducción, como son:

  • Patologías visuales: cataratas, glaucoma, alteraciones retinianas.
  • Patologías auditivas y vestibulares: hipoacusias, vértigos.
  • Enfermedades cardiovasculares: insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, arritmias…
  • Endocrinológicas: diabetes mellitus, alteraciones tiroideas.
  • Trastornos neurológicos: deterioro cognitivo/demencia, enfermedad cerebrovascular, epilepsia, enfermedad de Parkinson, neuropatías…
  • Trastornos neuropsicológicos: depresión y ansiedad.
  • Alteraciones del sueño: síndrome de apnea del sueño.
  • Patología reumatológica: artritis, artrosis…

Por otro lado, el consumo de fármacos puede afectar también la capacidad de conducir. Los ancianos toman más fármacos que otros grupos de edad por la mayor morbilidad coexistente. A mayor número de patologías crónicas y/o polifarmacia, mayor probabilidad de que se produzca un accidente.

¿Cuando dejar de conducir?

El acto de conducir un vehículo es una actividad compleja. El conductor se convierte en un procesador de información: recibe, evalúa, decide y actúa, lo que supone tener los mecanismos psicofísicos en condiciones óptimas.

Es imprescindible que en los Centros de Reconocimiento se haga una revisión médica y neuropsicológica completa al conductor mayor, para que se les garantice que están en condiciones óptimas para conducir.

También deben implicarse en este tema a todos los profesionales sanitarios que puedan tratar al conductor mayor, detectando los déficits o problemas que se pudieran presentar y haciéndoles las recomendaciones necesarias

La valoración multidisciplinar del conductor mayor puede ser muy útil a la hora de decidir cuando dejar de conducir.

Recomendaciones generales en conductores mayores

  • No conducir de noche ni a horas extremas del día (amanecer-crepúsculo).
  • Descansar cada hora y media y en lo posible realizar trayectos de corta duración.
  • Vigilar la automedicación y ajustar la dosis según la edad y estado físico.
  • Recomendar revisiones periódicas de la vista.
  • Aumentar la atención visual, auditiva y la precaución.
  • Utilizar, si es posible, coches con dirección asistida, cambio de marchas automático, pedales de gran superficie y retrovisores grandes y a ambos lados del vehículo. Pasar en su tiempo los reconocimientos psicofísicos para renovar el permiso de conducir.

 

Bibliografía

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