peatones cruzando mal la calle

Con este título tan interpelante, un grupo del que participo en la red Linkedin, y por iniciativa de Mauro Dominguez Licenciado en Accidentologia y Prevencion Vial, surgió este debate que me parece oportuno compartir en parte, porque es algo que todos nos preguntamos en algún momento.

¿Cruzar la calle por donde no corresponde puede deberse a la impaciencia o a la vorágine de estos tiempos que nos impulsa a actuar como autómatas? Sería una muy buena pregunta para debatir en un grupo.

Evidentemente sea que actúe como peatón o como conductor, es una misma persona la que se desenvuelve en torno al tránsito; y si bien cruzar la calle implica el cumplimiento básico de las normas de tránsito y seguridad, la paciencia es un elemento que generalmente no tenemos en cuenta ni aplicamos.

Algunos opinan que la Educación Vial tiene que ser algo que se incorpore desde pequeños, que abarque la totalidad de las instituciones educativas y que se baje un mismo criterio de acción y enseñanza para producir un cambio cultural-social a largo plazo. También se baraja la idea de que es el estado el que debe encargarse de reeducar a los adultos infractores con sanciones que estén estrechamente ligadas a la Seguridad Vial.

Lo cierto, como opina Juan José Niedfeld que es Coordinador del Comité Consultivo Grupo 3 en la Agencia de Seguridad Vial, es que todos nos centramos en los diagnósticos y que allí no tenemos dudas, todos coincidimos. Desde el motivo que nos lleva a hacer las cosas mal, hasta las justificaciones de esos actos y por sobre todo, lo que habría que hacer.

¿Pero qué hacer?

Nos sigue faltando el ¿cómo hacemos?. Todos sabemos que hay que educar, concientizar, controlar y sancionar, algo que, según Niedfeld, necesita de una decisión política que se haga cargo, asuma y proceda con todos los estamentos del estado para cambiar a una cultura vial que, al menos en Argentina, es realmente peligrosa y cobra numerosas vidas cada año.

Pero seguimos reflexionando sobre ¿Qué cuesta esperar unos segundos a que el semáforo lo permita y los autos se detengan para cruzar la calle?. ¿Por qué se hacen las cosas mal pudiéndolas hacer bien?

En Argentina, aunque la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (N°24449) sancionada en 1994 exige a las instituciones publicas y privadas enseñar Educación Vial para el ciclo primario y secundaria, recien este año se ha comenzando a cumplir con algo de notoriedad esa obligación.

Este cambio cultural recién comienza

Aunque en lo personal estoy de acuerdo en casi todo lo expresado, hay pequeñas cosas que las veo de otra manera, no es que no las comparta, simplemente mi visión es distinta. En primer lugar pienso que la Educación Vial se puede desarrollar en un ambiente en el que los escolares ya traigan una educación básica desde su casa y que siga en la escuela a través del cumplimento de ciertas normas y sobre todo, que los niños sepan adherir a un orden establecido por los maestros.

Un aula ordenada, con niños que sepan cuando parar ante el pedido de su maestra/o es un comienzo. Hay cuestiones que uno puede evaluarlas desde su experiencia. Mi experiencia con mis propios hijos es que aprendieron a ser pacientes, de ahí que coincido con el «disparador» de este debate: nos falta paciencia.

Ejemplo: yo llevaba a mi hijo a la puerta del colegio para que un micro lo llevara a natación, llegábamos primero que otros y esperábamos pacientemente. Cuando llegaban los demás, lo hacían corriendo, llevándose todo por delante y mi hijo esperaba hasta que subieran todos, total lugar había para ir sentados. Así se fue entrenando y hoy es un adulto con criterio para saber esperar.

Lo de esperar por políticas de estado para que nos hagan cumplir una ley…yo creo que los cambios se producen desde las bases, de abajo hacia arriba, de lo más simple a lo más complejo, todo es gradualidad; sólo sabrá cumplir una ley quien esté acostumbrado a cumplir con pequeñas y simples normas.

Coincido que hoy somos muy malos ciudadanos los adultos en general porque no sabemos convivir y compartir el espacio público y hacemos como que no es nuestra responsabilidad estar atentos a las señales y normas de cualquier índole.

La paciencia y la tolerancia son virtudes y toda virtud necesita tiempo para ser internalizada. La paciencia y la tolerancia se aprenden a través del ejemplo de todos hacia todos. No será una solución inmediata pero confío que lograremos una sociedad más educada y consciente siempre y cuando el estado acompañe. Ahí sí le pediría al estado que de ejemplos de civilidad cumpliendo con todo lo que por ejemplo, enumera la Constitución Nacional de cada país. Creo que es un camino, no el único pero…

Volviendo a centrarnos en el peatón

El tránsito es un sistema – todos lo sabemos – en el que todos nos movemos y en el que cada cual tiene su cuota de responsabilidad. Es cierto que se necesita una normativa. En la Ciudad de Buenos Aires muchos peatones son los responsables de lo que puedan hacer con ellos los conductores. Vivo en un barrio con alta densidad de población y en horas pico, si salimos de nuestra cochera (enfrente hay una escuela) aún tomando todas las precauciones, hay riesgo, tanto para los peatones como para los conductores. Es caótico.

Además, todos los días hay personas que esperan  que el semáforo cambie para cruzar, pero lo hacen en la calzada y no en la vereda. Muchos son grupos de alumnos que se empujan, van hablando o cruzando y escribiendo mensajes con el celular, etc. Buenos Aires es una ciudad caótica en ese sentido y no se le puede decir nada a nadie con la intención de que se cuide porque reaccionan muy mal y dicen cosas como «vos cuidá tu vida que la mía la cuido yo». Me ha sucedido a mí. Ahora opto por felicitar a los que cumplen con las normas, especialmente si son adolescentes para que, por lo menos, sientan orgullo por estar haciendo algo bien.

Toda Ley de tráfico o cualquier ley, legisla sobre generalidades pero no ve los casos concretos de quienes tienen que obedecerlas. Está en cada uno. Creo que hoy hay que optar por realizar acciones simultáneas, trabajar en equipos multi y transdisciplinarios, no vendría mal que en un curso de Educación Vial,  incluyan por ejemplo, orientadores familiares, psicólogos, etc. cuantas más miradas tengamos sobre un tema, un grupo, mejores serán las posibles soluciones que no se pueden copiar sino adaptar o crear nuevas para cada lugar.

La idiosincracia de las personas son distintas de un país a otro, inclusive de un barrio a otro y hasta de una familia a otra y los estados también tienen sus bemoles, hay estados que están muy organizados para realizar tareas de educación, con proyectos bien elaborados…acá es difícil ponerse de acuerdo en casi todo. Debates como éste deberían realizarse en grupos en escuelas u otros ámbitos y usar una metodología acorde al grupo. De todos modos es gratificante comprobar que somos muchos los que estamos trabajando para tener una mejor sociedad, un mejor tránsito, una mejor educación.

María Inés Maceratesi

Agradecimientos: 

Mauro Dominguez, Christian Kisters, Cristóbal Cobo López, Juan Manuel Barberá Balaguer y Juan José Niedfeld