autos mal estacionados

 

Editorial

Hoy pude comprobar que la temática vial no se soluciona fácilmente pues, mientras las personas no cambiemos nuestro modo de comportarnos, no hay solución.

Esta mañana estábamos paseando con mi hija y mi perra labradora, cruzando una avenida y, para entrar a la estación de servicio que está en la esquina, el conductor, no sólo se metió de contramano sino que pasó por detrás nuestro que estábamos cruzando con el semáforo a favor y nos tocó la bocina para que nos apuráramos.

Este es el hecho y me pregunto si por ejemplo, la estación de servicio no podría implementar algo que impida a los conductores meterse de esa manera, tal vez colocando una valla o teniendo un empleado para ordenar la entrada a la misma.

Le tomé el número de patente y es el HED 269. Cuando llegué a casa averigüé por internet y descubrí que tiene once infracciones por conducir mal, por pasar semáforos en rojo, por estacionar en lugares prohibidos.

Entonces, ante un irresponsable de ese tamaño, ¿qué nos queda por hacer? . Hasta hoy, pensaba que todo se solucionaba con Educación Vial pero veo que no, que algunos son hijos del rigor y hay que penalizarlos con algo que les duela, en principio el bolsillo y si no, ante la reiteración de las infracciones, buscar un modo más correctivo como realizar trabajo comunitario o quitarle el registro de conducir por algún tiempo.

No sé, no tengo la solución pero hoy fue otro de esos días de furia. Llegando a la puerta del edificio donde resido, enfrente hay un colegio y los padres llegan a buscar a sus hijos en auto y los dejan estacionados en doble fila quitándole el lugar a los micros escolares. Y los que no pueden hacerlo en doble fila, utilizan los lugares que otros respetan como son los portones de cocheras.

Hoy estacionaba un taxi, justo cuando yo llegaba y le dije amablemente que había que respetar las normas porque, por ejemplo mi marido, quiere salir con el auto y siempre hay uno estacionado que se lo impide y lo que es peor, se bajan del auto y lo dejan allí sin posibilidad de pedirle que lo corra. El taxista me miró extrañadísimo y lo primero que me dijo fue «estoy esperando al nene», «yo no soy el que estaciona cuando su marido quiere salir» y después fue levantando el tono y me dijo: «¿y a usted qué le molesta si ahora no tiene que salir?» y concluyó diciendo que yo tenía que aprender educación.

La gente que pasaba miraba y lo más probable es que pensara que yo era una loca que increpaba a un «pobre taxista» que estaba esperando al nene que saliera del colegio. ¿Está tan mal visto pedirle a algunas personas que sean respetuosas? ¿Será que ya vale todo y nada es suficientemente contundente como para corregir una mala conducta?

No hay forma de hacer entender a nadie que las normas están para ser cumplidas y, a menos que reciban una sanción, ésto irá de mal en peor. Una mujer policía me comentaba que tampoco puede hacer nada porque se burlan de ella.

La Seguridad Vial no depende de otra cosa más que de personas que respeten las leyes y las normas pero no sólo las viales sino todas. Hoy vivimos en una selva de cemento y nos estamos comiendo unos a otros, una pena, podríamos ser más civilizados, más tolerantes, más respetuosos. Por suerte no son todos los que actúan de ese modo pero sí son la gran mayoría. Habrá que pensar algo para ir cambiando el color que está tomando la calle, que se está convirtiendo en un escenario donde se ponen en evidencia los bajos instintos.

María Inés Maceratesi
Directora de EduVia