Esta es una fecha en la cual nos hemos acostumbrado a hacer una suerte de “balance” de donde “estamos parados” en la materia, que se hizo y que nos falta hacer.

Por supuesto que lo hacemos desde la limitación de nuestro conocimiento y percepción.

Que nos equivoquemos es una hipótesis posible.

¿Qué se hizo?

Dentro de una gran cantidad de acciones (lo que de por sí, ya es un dato positivo) destacamos, a nuestro criterio, las principales:

Consolidación Institucional

A casi tres años de su creación la AGENCIA NACIONAL DE SEGURIDAD VIAL: Es una realidad relevante y presente en el desarrollo de la vida cotidiana de nuestra sociedad. Se encuentra consolidada en la institucionalidad del Estado. Podemos discutir su gestión, sus responsabilidades y sus hombres. No la institución, que hoy posee no sólo reconocimiento a nivel interno, sino también internacional, constituyéndose en modelo para otras sociedades.

Incorporación progesiva y programada de la Educación Vial:

Por primera vez en nuestra sociedad comenzó el largo proceso de la incorporación de la formación en valores en el sistema educativo formal de la sociedad con la elaboración de un Programa de Fortalecimiento, con contenidos impresos en la distribución de millones de Guías y Manuales para los niveles inicial y primario (e inminente los de nivel secundario) destinados a todos los docentes del país. Hoy, después de ¡veinticinco años! coinciden la letra de la ley de Educación Vial (Nro. 23.348 de 1986) con la creciente realidad dentro del aula.

Involucramiento creciente del sector privado:

Día a día se suman más actores ajenos al Estado, reconociendo la parte de responsabilidad que poseen en la solución de ésta problemática. Las ONG, las Asociaciones de Víctimas, los Centros y entidades profesionales, las empresas con sus programas de RSE, suman a diario “gotas” a este océano de necesidades en materia de Seguridad Vial.

Asunción mediática del problema como una enfermedad social:

En este último año los medios de difusión continúan creciendo en la conciencia de que esta problemática que “arrasa” a nuestra sociedad NO es tema de POLICIALES, sino de un complejo “andamiaje” cultural que se debe transformar de raíz.

    ¿Qué nos falta hacer?

    Bajo el mismo criterio, destacamos las principales falencias, a nuestro entender:

    Falta de un presupuesto ordinario:

    Hasta la fecha la principal fuente de financiamiento es una asignación extraordinaria (1% Pólizas por DNU). Lo serio institucionalmente sería la incorporación oficial en un renglón del Presupuesto Ordinario de la Nación.

    Mayor compromiso de todos los sectores políticos para una verdadera política de estado:

    Hoy la Seguridad Vial es una “política de Gobierno”. No existen compromisos serios y públicos de la gran mayoría de los restantes partidos políticos de mantenerla, convirtiéndola en una real “Política de Estado”.

    Lenta institucionalización en los estados provinciales y municipales:

    En estos tres años alcanzan los dedos de una mano para contabilizar las Agencias o Direcciones específicas constituidas a nivel provincial y municipal. Es necesario que las Autoridades Locales se “hagan cargo” de la problemática en sus comunidades.

    Mayor profesionalidad en los cuadros de recursos humanos:

    El crecimiento en respuestas, tanto del sector público como privado debe ser acompañado por la generación e incorporación de personal calificado. La “buena voluntad” es bienvenida, pero mejora la eficiencia con una mayor profesionalidad y conocimientos en sus cuadros.

    Buenos Aires, 9 de junio de 2011.

    Consejo Directivo ISEV


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