Los conductores estresados se vuelven más competitivos, lo que conlleva niveles de riesgo más elevados y mayores velocidades

Situaciones estresantes como el desempleo, la muerte de un ser querido o un divorcio duplican, e incluso triplican, el riesgo de tener un siniestro al volante. Tanto es así que el estrés está presente en entre el 15% y el 20% de los accidentes de tránsito que se registran en las carreteras, afirmó el presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL), Luis Montoro, en la presentación de la campaña “Mantenga la calma. El estrés le estrella”.

Concientizar y prevenir sobre los riesgos que conlleva conducir en situaciones de estrés, que en muchas ocasiones aparecen asociadas a la fatiga el sueño, la agresividad al volante, la distracción, el consumo de alcohol o psicotrópicos y el uso del teléfono móvil, es el principal objetivo de esta campaña. Los expertos en seguridad vial se han centrado en esta cuestión al comprobar que este fenómeno, que origina reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves, lo sufren numerosos conductores, especialmente los profesionales del volante. El 43% de los trabajadores del sector del transporte declara que padece estrés siempre o de forma frecuente.
Este alto porcentaje se debe al tránsito en sí y a la presión del tiempo que sufren estos trabajadores, aseguró Montoro. Las personas estresadas se vuelven más competitivas al volante, aceptando niveles de riesgo más elevados y circulando a mayor velocidad, señaló el catedrático de Seguridad Vial, quien destacó que en este tipo de situaciones se produce una mayor transgresión de las normas e incluso un menor respeto de las distancias de seguridad.

Consejos
Los conductores pueden disminuir los síntomas de estrés en la conducción haciendo uso de ropas holgadas, ventilando el vehículo para evitar que se duplique el tiempo de reacción, poniendo la radio para evadirse de los problemas y evitando hacer otras tareas además de conducir, recomendó Montoro. El experto también aconsejó no mirar constantemente el reloj en un atascamiento, no fijarse una hora de llegada y evitar algunos comportamientos, como tocar la bocina o realizar gestos hostiles a los ocupantes de otros vehículos o peatones.
No obstante, el estrés en relación con la seguridad vial no siempre es perjudicial. Si es moderado y está controlado puede ayudar al conductor a mantenerse activado y en alerta y así potenciar su capacidad de respuesta. Lo que debe preocupar es el estrés traumático, que provoca problemas de concentración, irritabilidad, insomnio, problemas digestivos y una elevada fatiga.
Fuente: Consumer