La niebla es un fenómeno climático que reduce la visibilidad a menos de un kilómetro. Ante su presencia se hace imperioso manejar con las luces encendidas, disminuir la velocidad y tomar distancia prudente del vehículo precedente sin perderlo de vista.

La niebla aparece generalmente en zonas suburbanas y cercanas a ríos, lagunas o inundaciones, aunque cada tanto se observa también en la ciudad. Se presenta principalmente entre el crepúsculo y la primera mañana, pero puede surgir de improvisto y a cualquier hora del día.

En invierno es más habitual pero también puede manifestarse en estaciones más cálidas provocando complicaciones y caos en el tránsito de calles, rutas y autopistas..

Se genera por una diferencia de temperatura entre el aire y el suelo, reduciendo la visibilidad a menos de un kilómetro -el 10 por ciento de lo normal- y constituyéndose en una trampa que puede resultar mortal para los conductores desprevenidos. A medida que aumenta en densidad y espesor sus efectos se potencian. Y en varias ocasiones su irrupción es repentina e inesperada en forma de «bancos de niebla», lo que multiplica el riesgo de accidentes.

El Centro de Experimentación y Seguridad Vial Argentina (CESVI) recomienda adoptar una serie de conductas preventivas para contrarrestar estos peligros:

Circular en todo momento con las luces bajas y las de posición encendidas. Si el vehículo posee faros antiniebla traseros y delanteros, prenderlos. De lo contrario, pisar suavemente y con cierta frecuencia el pedal de freno, para reforzar el poder lumínico de las luces posteriores.

  • Si la niebla es muy densa, encender las balizas. No usar las luces altas, que pueden enceguecer a otros conductores y acortar el campo visual.
  • Disminuir la velocidad antes de ingresar a un banco de niebla. De esta manera baja el riesgo de provocar los tan temidos choques en cadena.
  • Circular por la derecha y no estacionar nunca sobre en la banquina.
  • Permanecer lo más alejado posible del vehículo precedente, aunque sin perderlo de vista. Y no intentar sobrepasarlo en ningún momento.
  • Viajar con las ventanillas bajas, agudizar los sentidos y mantenerse expectantes a las situaciones inesperadas que pudieran surgir afuera.