Por María Inés Maceratesi

Día del peatón

Se celebró esta semana el día internacional del peatón y no hicimos ninguna publicación por este medio, referida al mismo. ¿Qué raro no?, un sitio web que informa sobre todo lo relativo a la educación y seguridad vial que no haya publicado nada al respecto. Tiene un motivo, porque lo cierto es que, viendo lo que sigue sucediendo en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, parecería que el esfuerzo de tantas personas y organizaciones, no diera el resultado esperado.

No importa en este momento quién tiene la prioridad de paso o de cruce de calles, si es el peatón o el que circula en algo con ruedas. Y sí, digo algo con ruedas porque estamos en riesgo de que nos atropellen a los caminantes, ya sea tanto con un cuatro ruedas super grande, grande o pequeño, como con un carrito de bebé, una bicicleta o una patineta.

No importa el vehículo, lo que importa es quién lo maneja y en ese tema ya no nos podemos hacer cargo porque depende de una instancia anterior al colegio o a cualquier iniciativa de enseñanza vial. Hay gente muy mal educada porque parecería ser que sus padres, tutores o encargados (como se decía antiguamente a quienes se ocupaban de los niños) no les enseñaron ningún tipo de normas de conducta.

Claro, en una época signada por los «derechos humanos» -que entre paréntesis parecería que se descubrieron en este siglo- cada cual está criado para hacer lo que se le da la gana porque no hay nadie con más derechos que él (o ella).

Siempre cuento que enfrente de mi casa hay un colegio, y para más datos, un colegio religioso, pues bien, es un muestrario en pequeño de lo que sucede a nivel ciudad. Sólo con tomar en cuenta esa cuadra a la salida o entrada del colegio, serviría para hacer una encuesta y concluir que nadie respeta nada, ni las entradas de garage, ni las normas de circulación, ni las normas de higiene, ni tiene respeto por el otro. ¿De qué peatones hablamos de los que cruzan mal, de los que nos chocan cuerpo a cuerpo caminando por la misma vereda?.

Esta semana, yo misma comprobé que podría haberme sucedido un accidente porque las entradas y salidas de las estaciones de servicio son una trampa mortal. Los autos y camiones entran y salen por cualquier lado y ni siquiera dan una vuelta a la manzana para entrar como corresponde. Pero lo peor es que nadie les dice nada y esas estaciones no tienen ninguna señalización bien hecha para impedir las infracciones. Hay ciclistas y automovilistas también, que cruzan en diagonal para ahorrar tiempo y el policía que está en la esquina ni se da por enterado.

Podría seguir así, seguir enumerando las peripecias de los peatones que tenemos que cuidarnos para no ser lastimados pero, prefiero apelar a las mujeres, que son en general, las que más transgreden porque para algunas cosas reclaman el respeto al género pero para otras son muy machistas.

Hoy, es el tiempo de que las mujeres retomemos el rol que nos encargó la vida, ser cuidadoras de la vida en todas sus manifestaciones; las mujeres somos las que tomamos la mayoría de las decisiones, las que resolvemos cuestiones difíciles y también tenemos que ser  agentes multiplicadoras de un cambio cultural y de vida, ¿cómo?, ayudando a nuestros hijos desde muy chiquititos a tener comportamientos que sean una norma a seguir durante toda su vida.

¿Tan difícil es pedirles que no se atropellen para ser los primeros porque igual llegarán a tiempo a lo que sea?, ¿tan difícil es enseñarles a que le den el paso a una persona mayor porque no tiene la misma agilidad que ellos para moverse?, ¿tan difíciles son tantas actitudes que nos convertirían en buenos peatones que circulan seguros por las calles?.

Y en ese campo, también podemos ser educadoras de nuestros maridos cuando hacen algo mal porque se dejan llevar por su instinto, o de las personas que contratamos para que se ocupen de nuestros hijos mientras salimos a trabajar, o de nuestros compañeros de trabajo, donde podemos tocar estos temas e ir cambiando de a poco la mirada.

La familia es la primera comunidad en la que se transmiten todas las actitudes que los chicos imitan de los adultos y la mujer, en esa comunidad es la que puede hacer el cambio, no por una cuestión de que el varón no lo pueda hacer pero la mujer tiene por naturaleza, atributos que el hombre no posée. El Dr. López Rosetti, en una conferencia a la que asistí el otro día, se refirió a las diferencias entre el cerebro femenino y el masculino y destacó que la mujer es multi tareas, puede hacer muchas cosas a la vez que el hombre no y, aunque no era la primera vez que escuchaba ésto porque lo estudié durante mi formación, no viene mal oírlo cada tanto de un médico porque la gente lo escucha, especialmente si es una figura mediática.

Así que mujeres, a ponerse firmes y si no sabemos encarar tareas de educación de nuestros hijos, tenemos múltiples ayudas en libros, charlas, cursos, etc. lo importante es no quedarse con la idea de que ya no se puede cambiar nada porque los chicos viven en esta cultura difícil. La buena noticia es que la cultura cambia en la medida que cambiamos nosotros si no, todavía estaríamos con las costumbres de la edad de piedra. Pronto los peatones no seremos más una estadística sino sujetos de respeto y derechos humanos, los verdaderos, los que ponen en evidencia que no somos robots ni zombies.