Concluido el período invernal y cerca ya de la primavera, nuestro auto necesita un chequeo y puesta a punto. Quizá durante las vacaciones de invierno hayamos circulado por rutas y caminos de tierra o ripio cuyas partículas desprendidas de la ruta, son impulsadas hacia nuestro vehículo produciendo diversos daños. Uno de los más comunes es la rotura o rajadura del parabrisas, en cuyo caso deberemos sustituirlo a la brevedad porque de lo contrario, afectará la visibilidad.

Otro de los daños colaterales de esta época invernal es el deterioro que se produce en los neumáticos, en especial el sobre los laterales de los mismos debido, entre otros factores, a golpes fuertes en las ruedas o a una baja presión del inflado que pueden deformar el neumático provocando una vibración molesta que repercute en el habitáculo; si ésto sucede, deberemos cambiar el neumático dañado porque circular con uno en esas condiciones terminará por dañar otros elementos del auto como los amortiguadores. Conviene recurrir a los técnicos que trabajan en las concesionarias de neumáticos para que nos indiquen si debemos reemplazarlo o repararlo cuando sea posible.

Otros elementos afectados por los golpes de las piedras que encontramos en la ruta son óptica y faros, pues las piedras les provocan perforaciones en sus protectores que permiten la entrada de humedad generando un daño mayor. si así sucediera, cambiar la óptica o el faro para no afectar la visibilidad necesaria para circular.

Si hemos circulado por lugares muy fríos, separar las escobillas del limpiaparabrisas para que no se peguen a la superficie del parabrisas, ya que la goma que barre el agua se endurece con el frío impidiendo que trabaje de manera adecuada o se rompa y no barra la totalidad del parabrisas mojado.
Camino de vuelta a casa se recomienda pasar por una casa de repuestos o estación de servicio y comprar un par de escobillas nuevas para estar tranquilos en caso de ser necesario su uso.

Todos los recaudos que podamos tomar para tener nuestro automóvil en condiciones óptimas, redundará en beneficio nuestro, de quienes nos acompañen dentro del automóvil y de aquéllos que circulen por el camino junto a nosotros.