Si usted tiene un hijo adolescente menor de 18 años, próximo a obtener su licencia de conducir, sepa que tanto él como usted son responsables ante la situación de adquirir dicha licencia. Su hijo, con su conocimiento sobre el manejo y sus aptitudes físicas y psíquicas, y usted, con la responsabilidad de otorgarle la autorización teniendo la plena seguridad de que realmente será cabal al poseerla.

Los accidentes de tránsito, como hemos dicho en más de una oportunidad, conforman la principal causa de muerte de personas en nuestro país. Entre éstas, los jóvenes de 15 a 24 años de edad constituyen un tercio del total de estos accidentes fatales.

De esta manera y proporcionalmente hablando (teniendo en cuenta los kilómetros recorridos), los adolescentes se ven envueltos en tres veces más cantidad de accidentes fatales que el resto de los conductores.

Esta lamentable estadística se debe a la combinación entre: la inmadurez emocional de un joven de esta edad, sus comportamientos riesgosos y la falta de experiencia en la conducción. Teniendo en cuenta esta problemática, y para comenzara analizar la situación de la adquisición de la licencia de conducir a tan temprana edad, es necesario tener primeramente en cuenta, que el tránsito de una ciudad está conformado por distintas personas que componen la vía pública; entre ellos: conductores, peatones, acompañantes, etc.

Al pensar en su hijo/a como conductor de un vehículo, no pierda de vista el riego que pudieran implicar aquellas otras personas que comparten este sistema con él/ella y usted no conoce. Conocemos muy bien la tradición (por la que la mayoría de nosotros pasó) que para un adolescente, obtener la licencia de conducir es un hecho muy importante en su vida, que genera ansiedad e impaciencia, ya que es algo que esperó durante (probablemente) mucho tiempo.

Los padres -más que nadie- conocen muy bien a sus hijos. Por este motivo saben cómo actuarían o cuáles serían sus pensamientos o decisiones ante situaciones desconocidas o imprevistas. A su vez, reconocen si son lo suficientemente maduros y estables como para obtener una responsabilidad tan grande como la de conducir un vehículo en la jungla del tránsito argentino.

Pero nunca vienen mal algunas recomendaciones para aprender a reconocer en sus hijos esas actitudes poco deseables que deberían desembocar en un «no» a la autorización de la deseada licencia.

Cuando un «no»

-Si la personalidad de su hijo es impulsiva, inestable o agresiva.
-Si es irresponsable o inmaduro en sus situaciones cotidianas (estudio, trabajo, etc.)
-Si suele exponerse o verse casualmente envuelto en situaciones peligrosas.
-Si participa de peleas o discusiones habitualmente.
-Si su actitud frente a la autoridad es inapropiada, si responde o no a las órdenes, etc.
-Si es «amigos dependiente». Si copia actitudes peligrosas de determinados amigos o se deja llevar por ellos en cualquier situación (como puede ser la de «una picada un sábado por la noche»).

Algunos claros ejemplos:

Obtener la licencia de conducir implica responsabilidad y conciencia ante lo que uno va a realizar, cuidándose como conductor, y cuidando a los acompañantes y a las personas que lo rodean (ya que nadie se encuentra solo en la vía pública).

Educación y compañía

¿Puede un adolescente aprender solo a manejar y tener conciencia de cómo comportarse? Creemos que el adolescente debe y tiene que contar con el apoyo de sus padres quienes así lo inician en la práctica de la conducción. De esta manera, el joven tomará e internalizará todos las modalidades y ejemplos prácticos que el padre le de, y cómo se los de. De ahí la gran responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de sus conocimientos. Por este motivo, consideramos muy importante que los mensajes que se le trasmitan a los jóvenes sean claros y de fácil entendimiento, haciendo continuamente hincapié en las normas de seguridad que éste tendrá que tener al ingresar al vehículo.
Todos aquéllos que manejamos desde hace años sabemos que en el momento en que un conductor se sienta frente al volante, debe tener paciencia y manejar con mucha precaución, pues no todos los conductores piensan de la misma forma o manejan igual que uno.
Es posible que cada conductor se encuentre rodeado de personas impulsivas, fáciles de irritar frente a un atasco o ante cualquier situación en el tránsito que requiera, por el contrario, de mucha paciencia. Es por esto una virtud destacable en la conducción el ser tolerante, debido a que cada conductor se encuentra con personas que no respetan las señales, las velocidades, las maniobras de seguridad y las normas de tránsito.

La convivencia en esta circunstancia se torna por demás agresiva. Proponer una conducta que priorice la paciencia y el respeto al prójimo es una virtud a fortalecer por parte de los padres, porque lamentablemente, es común encontrar a jóvenes muy lejos de este estereotipo.
Nunca olvidemos que un adolescente se encuentra expectante y con la discusión a
flor de piel, por lo cual si lo ve a usted realizando alguna maniobra incorrecta, se lo hará notar y pasará usted por un mal momento.

Asimismo, en el caso de que usted no tenga la suficiente paciencia para poder enseñarle a su hijo/a la difícil tarea de ser un conductor defensivo, tenga en cuenta la opción de las escuelas de conducción.

Aquí se encontrará con personas especialmente entrenadas en esta tarea,con paciencia y vehículos adecuados para las prácticas,con aulas de entrenamiento y enseñanza en cuanto a la teoría que tendrá que saber a la hora de obtener la licencia de conducir.
Nunca lo deje solo.

Tenga en cuenta que su hijo/a es solamente un principiante en esta nueva tarea que está emprendiendo. Por más que él se vea o se crea un conductor experto, tenga en cuenta que hay una diversidad de factores al cual todavía nunca se enfrentó, como la lluvia, la niebla, los atascos, etc.

Cada situación que se le aparezca será nueva para él por lo cual será muy bueno que pueda contar con su experiencia y aporte. Lo que intentamos mediante esta nota es esclarecer datos para que usted conozca cuál es el perfil que debería tener un conductor a la hora de sacar su licencia de conductor y asemejarlo con la personalidad y características de su hijo/a; y aunque este hecho le produzca a su hijo/a mucha ansiedad y no pueda esperar, sepa que es un hecho que requiere de mucho conocimiento y responsabilidad, por lo cual usted como padre tendrá que evaluar si su hijo/a adolescente no corre peligro, ni lo generará, al obtener esta licencia para conducir.
Un caso desgraciado:
Un joven de 17 años que recientemente había obtenido su licencia de conducir, decidido a pasar una noche divertida con sus amigos, tomó el auto de su padre (con su correspondiente consentimiento) y se dirigió hacia la ciudad de Rio IV porla Ruta Nacional Nº 8. Esta era su primera experiencia en conducción nocturna y sobre este trayecto e iba acompañado por dos amigos. Gracias a la reconstrucción de este accidente de tránsito y a la declaración del único sobreviviente, sabemos que este novato conductor no acató las indicaciones de la cartelería que existe en el lugar (por indicaciones de su acompañante) y titubeó al momento de decidir la maniobra correcta.-

Fuente: Cesvi