Un motivo más para preocuparse en lo referente a la Seguridad Vial, los paseadores de perros que -montados en una bicicleta- «pasean» uno o más pichichos por avenidas y calles y en algunos casos sin respetar la mano por la que transitan.

Ayer justamente pude observar un caso por la Avenida Juan B. Alberdi en el barrio de Caballito, una avenida intensamente transitada, especialmente en horas del mediodia. Lamentablemente no tuve posibilidad de tomar una foto pero rápidamente me llevó a pensar si el Gobierno de la Ciudad tiene en cuenta esta nueva modalidad dado el riesgo que corren, tanto los paseadores -sin casco protector- como los automovilistas y los mismos perros.

Detrás de esta situación también hay propietarios de perros que no tienen en cuenta ninguna condición al momento de entregar sus animalitos para dar unas vueltas y contratan gente que no tiene la más mínima instrucción respecto de la seguridad vial.

El paseador al que me refería, montado en bicicleta y a contramano, se detuvo en una casa para retirar a otro de sus «clientes»,  momento en el cual el perro que ya llevaba se adelantó con alegría a recibir al otro perrito que salía de su casa arrastrando al paseador y su bicicleta, quienes terminaron en el suelo entre la vereda y la calzada.

Si en ese momento un automovilista circulaba desprevenido, quizá podría haberse producido un accidente. El tema, es que ahora esta situación viene a sumarse a las ya existentes (motoqueros, los patinadores, los que utilizan un skate…).

Esperemos no tener que lamentarnos luego por no haber prevenido antes este tipo de situaciones nuevas que se agregan para hacer de las calles de la ciudad de Buenos Aires, un caos mayor al que estamos padeciendo.

 María Inés Maceratesi