viajar con niños vacaciones

Próximamente los niños argentinos comienzan su período de vacaciones invernales, es conveniente si van a viajar, tener en cuenta el máximo de precauciones que puedan tomarse ya que toda precaución siempre es poca pues los viajes suponen  para ellos, un cambio de costumbres y una agitación a la que no están habituados..

Contar con ellos al organizar el viaje

  • Planificar su desplazamiento teniendo en cuenta la edad de los niños, la forma de viajar, el alojamiento y el destino.
  • Dejar que participen en la planificación del viaje. Asimilarán mejor el desarrollo del mismo.
  • Informarles acerca de dónde van a estar y de las distancias en términos que ellos entiendan (por ejemplo, seis veces la distancia de la casa al colegio).
  • Meditar cuidadosamente el itinerario, incorporando actividades que interesen a todos los miembros de la familia.
  • Mantener la misma rutina que en casa para los más pequeños respecto a las horas de comida y sueño.
  • Evitar los viajes programados. Son difíciles de seguir, por conveniencia y comodidad, si se viaja con niños.
  • Las mejores horas para viajar con niños son las primeras de la mañana o las últimas de la tarde.

Cómo evitar los mareos

  • El mareo afecta a los niños mayores de 2 años y es un problema más habitual en el transporte marítimo y en ruta que en el aéreo.
  • Como medida preventiva se pueden usar pastillas o chicles para el mareo pero siempre con la previa consulta al pediatra para que nos informe de las consecuencias de los mismos y/o si conviene suministrarlos.
  • Intentar que los pequeños vayan fijándose en las cosas que ven por el parabrisas delantero. Con ello disminuirá el riesgo de los mareos.
  • Mantenerlos entretenido cantando, hablando pero que no lea. Si los niños se encuentran entretenidos se marean con menor frecuencia, ya que centrarán su atención en los juegos (como contar los coches blancos y rojos que vengan en la dirección opuesta a la nuestra).
  • Mantenerel coche aireado y no fumar durante el trayecto. Hacer una parada cada dos horas.
  • Evitar sobrecargar el estómago del niño antes de salir. Es preferible que coma alimentos secos y ricos en hidratos de carbono y que no tome bebidas gaseosas ni leche.
  • Durante el viaje, el niño puede comer de vez en cuando galletas, chicles o caramelos.
  • Si el viaje es en barco, procurar que los niños permanezcan lo más cerca posible del centro de gravedad del barco, evitando la cubierta, ya que la visión del mar ondeando puede provocar mareos.
  • En los viajes en avión deben beber líquido frecuentemente, ya que la escasa humedad que hay puede favorecer su deshidratación. Para evitarles problemas de oídos durante el descenso, es aconsejable darles algo de beber o un caramelo. Tragar ayuda a destaponar los oídos. Antes de emprender el vuelo, ponerle un poco de suero fisiológico en la nariz para que la tenga bien despejada.
  • Si es posible, procurar que los más pequeños viajen en las butacas situadas en las alas del avión, ya que se notan menos los movimientos del mismo.
  • Si el niño vomita ya sea en coche, en barco o en avión, darle de beber frecuentemente pequeñas cantidades de agua azucarada. Después de cada vómito, limpiarle la boca con un paño mojado en agua bicarbonatada.
  • Si se duerme, no olvidar que se puede despertar con tantas ganas de vomitar sin darnos tiempo a reaccionar. Estar preparados y tener siempre bolsas a mano.
  • Si se viaja en coche, extremar las precauciones

  • Recordar que los niños entre cuatro y doce años deben viajar siempre sujetos con dispositivos de seguridad adecuados su peso y edad.
  • Utilizar cinturones de seguridad de tres puntos de anclaje. Los de dos puntos pueden resultar peligrosos, ya que se limitan a sujetar el abdomen, pudiendo provocar lesiones serias en el propio estómago y/o en la parte baja de la columna vertebral.
  • No tratar de sustituir la falta de silla o sistema adecuado colocándole el cinturón de seguridad del coche, si el niño no llega a la altura correcta, es un error que puede ocasionarle lesiones abdominales y cervicales.
  • Los niños menores de cuatro años deben viajar de espaldas a la marcha del automóvil. Desaparece así el movimiento relativo de la cabeza en relación al tórax en la fase principal del choque.
  • Nunca poner la sillita de su hijo en el asiento delantero si éste dispone de airbag y no puede desactivarlo. Un impacto del vehículo, incluso leve, podría accionar el airbag y golpear al niño.
  • Antes de instalar la silla leer atentamente las instrucciones del fabricante. Si no se la coloca bien puede invalidar sus efectos de seguridad o producir daños al niño.
  • Si la silla es prestada para el viaje, asegurarse de que no ha sufrido accidentes. Aunque aparentemente no tenga defectos, su estructura puede estar dañada y ser poco segura.
  • Asegurarse también de que todos los elementos extra de seguridad que se adquieran estén homologados . Las sillas o arneses inadecuados pueden producir ahogamientos o el llamado efecto submarino (la parte del cinturón que pasa por la pelvis se desliza hacia arriba, y el niño puede salir proyectado por debajo).
  • Nunca llevar a los niños en brazos. En caso de colisión, por la fuerza de la inercia, un niño de unos 18 kilos pasaría a tener casi una tonelada de peso. Con una simple colisión a 5 km/h es difícil sujetar a un pequeño que viaje en brazos.
  • No permitir que el niño viaje con la cabeza asomada por la ventanilla, ni siquiera para evitar los mareos.
  • Bloquear los cierres y seguros de las puertas, para evitar que puedan abrirlas desde dentro.

Fuente: Consumer