Que vivimos en época de crisis global, no es ninguna novedad, la crisis forma parte activa de nuestra vida en todos los órdenes. Las personas han cambiado sus modos de relacionarse, de conducirse y también obviamente, de conducir un vehículo.

La crisis afecta todos los ámbitos de nuestra vida y nos hace vivir en continua zozobra frente a situaciones cambiantes de índole económica, familiar, social, psicológica, por lo tanto se hace imperioso encontrar la manera de reducir los efectos de la misma y comenzar a realizar una reflexión profunda que nos proporcione un poco de paz y tranquilidad que redundará en beneficio de nuestra salud y por ende estaremos en mejores condiciones de circular por calles y rutas constituyendo un peligro menor para nosotros y los demás.
El estrés y la depresión m consecuencias de la crisis, influye en el desarrollo cognitivo de las personas, actúa en la manera de percibir el peligro y predispone a tener más accidentes.

Un estudio realizado hace un tiempo por Attitudes indicaba que el 77% de los conductores españoles conduce bajo estado de estrés y otro 22% lo hace con depresión. En casi todos los casos los conductores reconocen que su conducción se ve perjudicada por esas causas y por las molestias físicas y psicológicas que acarrean.

El estrés es una de las causas principales de accidentes porque va calando profundo en el conductor haciéndole alcanzar niveles elevados de hostilidad, agresividad e impaciencia, comportamientos que conducen a aumentar la velocidad, desatender las señales y normas viales y una casi nula capacidad de valorar el riesgo que conduce a cometer imprudencias. Si a ésto sumamos el consumo de medicamentos, alcohol u otras sustancias utilizadas para reducir la ansiedad, tendremos un coctel peligrosísimo que desembocará casi seguro en un accidente de tránsito protagonizado por conductores en estados alterados.

En la crisis nos manifestamos todos más irritables, agresivos, distraídos o preocupados pero también los efectos de la crisis hace que las visitas al taller se pospongan, que se concurra menos a las autoescuelas y disminuya la contratación de seguros y tanto los automóviles como los conductores se van deteriorando.

La crisis económica se atraviesa cambiando de hábitos y tomando conciencia de la necesidad de restringir los gastos sin desatender a las necesidades básicas. Si queremos reducir los costos de la manutención de un automóvil, los expertos aconsejan economizar siguiendo unas sencillas pautas que se agrupan en lo que se denomina «ecodriving» o conducción ecológica y económica.

  • Anticiparse evitando aceleraciones y frenadas bruscas. Como ejemplo, levantar el pie del acelerador al percibir que un semáforo cambia a rojo dejando que el coche llegue con su propia inercia, jugando con el freno y la palanca de cambios para detenerlo adecuadamente.
  • Mantener una distancia de seguridad adecuada permite circular a una velocidad regular.
  • Levantar el pie del acelerador y aprovechar la inercia, utilizando la palanca de cambios y el pedal del freno para efectuar pequeñas correcciones y ajustar la velocidad mientras bajamos pendientes. Nunca dejar la palanca de cambios en punto muerto. No sólo es peligroso sino que el coche consume más.
  • Subir pendientes con la marcha más larga posible, pisando el pedal del acelerador lo justo para mantener la velocidad. Los cambios de marcha hay que realizarlos a un régimen de revoluciones más alto que rodando en plano.
  •  Ante las curvas en lugar de frenar, nos anticipamos a ella y dejamos que el vehículo vaya perdiendo velocidad, corrigiendo con la palanca de cambios y el pedal de freno, de modo que al llegar a la curva estemos a la velocidad adecuada.
  • Si nos encontramos en situaciones de mucho tránsito debemos circular en la marcha más larga posible evitando acelerar y frenar bruscamente.
  •  Mantener el automóvil en buen estado, efectuando los mantenimientos necesarios. Así el coche trabajará bajo los parámetros adecuados y se evitaran riesgos innecesarios.
  •  No conducir con el aire acondicionado prendido y las ventanas abiertas ya que se incrementa el consumo de combustible.

La ventaja principal de la conducción económica, además de ahorrar dinero, es que gracias a estas técnicas se contribuye rebajar la contaminación tanto ambiental como acústica, reduciendo al menos en un 15% las emisiones de CO2 a la atmósfera. Al estar estas emisiones relacionadas con el consumo de nafta o gasoil , si disminuimos este consumo conseguiremos limitar en parte la contaminación.

Todo lo anteriormente citado, que se puede encontrar más detalladamente en los sitios web de la Dirección General del Tránsito, de Fesvial o Ecodriving on line, requieren una real toma de conciencia de los conductores que, ante los efectos mencionados referentes a la crisis, se hace bastante difícil llevar a la práctica. De ahí la necesidad de mantener una salud física, psiquica y espiritual acorde con la situación, evitando incorporar más estresores de los que ya consumimos diariamente en forma de noticieros por ejemplo, que últimamente dedican casi todas sus emisiones a difundir lo peor de lo sucedido durante el día en cualquier lugar del mundo.

También es deseable dedicar los tiempos necesarios y aconsejados para el descanso, el trabajo y el esparcimiento, tiempo para compartir con la familia y los amigos y si fuera posible, dedicar también unos momentos a la espiritualidad (reflexión, meditación, oración, lectura, etc.).

Mejor preparados podremos afrontar todo lo que la crisis nos trae y salir lo menos heridos de la misma. Estar más calmos y tranquilos redundará en un beneficio personal y social.