Quizá muchas veces nos sintamos tentados a insistir en adjudicar al exceso de alcohol los accidentes de tránsito que protagonizan los más jóvenes, pero sería deseable conocer cuántas enfermedades influyen también en la conducta y la forma de conducir un vehículo o comportarse como peatones que pueden estar afectando su estilo de vida y provocando accidentes que desembocan en discapacidades permanentes que afectan al individuo, a la familia y a la sociedad toda. Como casi todo en nuestro país los problemas se ven y se tratan en forma parcializada.

La Educación Vial no está exenta de esta matriz; hay mucho por agregar a la implementación de la misma que hoy en día pasa más por las «charlas» y por la enseñanza de normas. Se hace necesario y urgente que al momento de obtener la licencia de conducir se realice un examen físico y psíquico más completo que el que se realiza actualmente y que sirva para detectar alguna patología latente que luego pueda afectar la forma de conducir un vehículo. Es imposible que tras un corto tiempo de preparación se pueda evaluar si alguien está en el pleno uso de sus factultades físicas y mentales como para usar un «arma» que puede ser letal.

¿Cuánto tiempo de adiestramiento se necesita para poder portar un arma de fuego por ejemplo? ¿Por qué entonces no se considera que alguna patología latente puede impedir que alguien reciba el registro de conducir? ¿Acaso es suficiente contar con que los postulantes responden con la verdad ante las preguntas que les realizan sobre su salud? ¿No será necesario hacer que se solicite un examen completo con análisis de rutina y  un electrocardiograma?

Parece al menos una irresponsabilidad por parte de quienes deben establecer los requisitos para aprobar los exámenes  que no tengan en cuenta algunas pautas tan importantes para la salud de toda la población. Hasta debería hacerse una evaluación teórica y práctica para saber si un conductor está en condiciones de manejar un automóvil deportivo, de mucha potencia y de alta gama que, no obstante estar equipado con innumerables medidas de seguridad y ayuda a la conducción, como ABS, Control de Tracción, Control de Estabilidad, entre otros, desarrollan velocidades importantes que hay que sabe administrar.

Creo que la entrega de una licencia de conducir es una instancia muy importante y de mucha responsabilidad, tanto por parte de quienes la otorgan  como de quienes las reciben. Descartar posibles patologías invalidantes es una evaluación que requiere acciones mucho más profundas que las que se practican actualmente.

No es una novedad para nadie que según  dónde se tramite una licencia los requisitos son diversos y a veces muy laxos. Establecer quiénes están en condiciones de manejar vehículos, especialmente si son muy jóvenes, es un asunto muy delicado que requiere de las instituciones y de las personas que las conforman (el estado, las Escuelas de Conducción los propios futuros conductores entre otros) no dejar nada librado al azar.


María Inés Maceratesi