Lo que más miedo provoca es la manera de conducir de los demás

Un estudio de la Fundación Mapfre revela que un tercio de la población sufre miedo a conducir. Un 18% de las personas con registro presentan miedo paralizante, lo que les obliga a usar el transporte público o a buscar a alguien que les conduzca su vehículo.

La encuesta, realizada en Madrid capital y poblaciones de la comunidad entre 1.500 individuos, detectó un mayor miedo a conducir entre las mujeres que entre los hombres. Sobre el total de la población, un 33,3% de los encuestados dijeron sufrir miedo al volante. De ellos, dos tercios eran mujeres.

La amaxofobia tiene que ver con fobias relacionadas con el movimiento que afecta a distintas formas de viajar (miedo a volar, miedo a conducir,…) y esto supone una limitación importante en el desarrollo del día a día de las personas que sufren este trauma.

Las sensaciones pasan por ansiedad, incluso angustia, pesadillas anteriores y posteriores al viaje, sudor de manos, temblor, ideas negativas, irracionales, visualización de accidentes… Todo ello conlleva que, la persona que sufre de amaxofobia, tenga un cúmulo de sensaciones negativas y conduzca en tensión y con miedo.

Si atendemos a la amaxofobia extrema, es decir, al miedo paralizante, el número de mujeres que afirman padecerlo dobla al de hombres, un 4% del total frente a un 2% entre los hombres. La causa más común, para ellos, es la disminución de capacidades; en ellas, una baja autoestima. La solución más común ante este miedo que impide conducir es utilizar el transporte público.

Centrándose exclusivamente sobre ese 33,3% de población que padece amaxofobia, la encuesta de la Fundación Mapfre detectó un 18% de casos de miedo paralizante, es decir, personas que tienen el registro de conducir pero no conducen.

Respecto a las circunstancias que producen miedo al volante, los hombres tienden a sentir miedo bajo los efectos del alcohol mientras la tendencia en las mujeres apunta más a los momentos en que se encuentran mal psíquicamente.

Sin embargo, lo que más miedo provoca, por encima de cualquier otra causa, es la manera de conducir de los demás. Otras circunstancias externas que aumentan el miedo de los conductores que padecen amaxofobia son la meteorología adversa, circular por vías desconocidas o con mucho tráfico, la conducción nocturna o viajar con ocupantes en el vehículo.

Entre otras conclusiones del estudio realizado por el Instituto Mapfre de Seguridad Vial destacan:

El miedo a conducir afecta más a las mujeres que a los hombres, casi el doble en términos porcentuales, tanto en miedo ante determinadas circunstancias como en miedo paralizante.

La media de edad de las mujeres afectadas de amaxofobia es menor que la de los hombres: 48 frente a 60 años.

La relación entre el miedo a conducir y los accidentes es mucho más evidente entre los hombres. El haber sufrido o presenciado un accidente es el origen del miedo para un 40% de los varones frente a un 25% de las mujeres. Este dato correlaciona con todos los estudios de accidentalidad que arroja resultados muy superiores entre los hombres.

La relación entre miedo y consumo de alcohol es muy superior entre hombres. Este dato también coincide con los estudios de accidentalidad donde un 36% de los muertos en carretera superaban la tasa permitida de alcohol. Asimismo, la tasa de mortalidad es muy superior entre los hombres: de los 5.347 muertos en accidente del año 2002, 4.061 fueron hombres frente a 1.285 mujeres. Por otra parte, las mujeres son más proclives a la reducción a cero de la tasa permitida de alcoholemia, 68 frente a 56%.

Las medidas que la Fundación recomienda adoptar las han enumerado los propios encuestados.

Las respuestas más frecuentes fueron:

– Conducir con más precaución.

– Buscar a otra persona que conduzca.

– No conducir si se ha bebido.

– Controlar la velocidad y respetar los límites.

– Obligarse a uno mismo a conducir.

– Conducir más para ganar más experiencia.

– Extremar las precauciones si hace mal tiempo.

– Conducir pensando en los demás.

Ante el miedo paralizante, la sugerencia para las personas que sufren este trastorno es reconocer su miedo, ser conscientes de su problema, verbalizarlo y querer combatirlo. Necesitan de una ayuda externa y profesional. Es conveniente acudir a terapias individuales y de grupo donde verbalizar los síntomas, sensaciones y sentimientos bloqueantes para superar el trauma y el estrés postraumático cuando se dé.