Hace muy poco tiempo vi este film y tal como acostumbro, no me detengo simplemente en lo que estoy viendo y oyendo sino que trato de ver qué me quiere transmitir, más allá del argumento, de las imágenes o los diálogos. Creo que el cine es muy buen medio para hacer pensar a la gente y también que es un maravilloso recurso educativo siempre y cuando se proyecte el film y se abra el debate teniendo clara la meta y el objetivo al cual queremos llegar, sin forzar pero tratando de orientar y educar la mirada.

Esta película llamada «Identidad sustituta» a mí me dio pie para pensar en la seguridad vial, vean el trailer y se darán cuenta. Creo que por más dispositivos que busquen adosarles a los autos, por más campañas que se implementen, los mensajes tienen que ser impactantes. No tenemos sustitutos y tampoco podemos evadirnos del mundo real, al menos por ahora.

A nadie ya le causa ninguna sensación ver fotografías de accidentes de tránsito, ni siquiera cuando los noticieros nos muestran los muertos pero quizá sí nos impacte pensar en la posibilidad de que la humanidad tenga que llegar a lo que muestra este film y asimismo concluir en que no es suficiente nada de lo que se haga tratando de evitar el peligro, ni siquiera teniendo un reemplazo robótico. El riesgo existe, la vida es riesgo pero está en cada uno minimizarlos para conservar el mayor tiempo posible un cuerpo, una mente y una psiquis lo más sanas posible.

Los avances tecnológicos no se detendrán a menos que una catástrofe destruya el mundo conocido y haya que reinventar todo así que depende de tí, de mí y de Dios y del necesario lazo que nos involucra y nos hermana.

 

Cuidate y cuidame que yo prometo hacer lo mismo.
Texto: María Inés Maceratesi