Una conducción segura exige circular con las cuatro ruedas en buen estado, de acuerdo al clima, el tipo de conducción y las características del vehículo
La mejor elección

El mejor neumático es el que combina un mayor número de prestaciones con una larga vida útil, y todo ello a buen precio. Algunos se caracterizan por un comportamiento excelente en piso mojado pero su longevidad resulta decepcionante, y viceversa. Entonces, ¿cómo se puede acertar y escoger el que mejor se adapte a las necesidades de cada conductor?

El tipo de neumático que equipa de origen cada coche ha sido elegido por el fabricante para optimizar las prestaciones del vehículo. Por tanto, en condiciones normales, se recomienda mantener el mismo modelo. Ahora bien, siempre se puede cambiar de neumáticos en función del tipo de conducción, de las condiciones climáticas, del estado de las carreteras y de los recorridos.
El tamaño influye en el comportamiento del vehículo: el montaje de unas ruedas de mayor diámetro contribuye a que reduzca su potencia y se aumente la velocidad. Por el contrario, si se disminuye el diámetro se aumenta la potencia y la velocidad es menor. En ambos casos, quedan afectadas también la dirección y la suspensión.

Por otro lado, la variación del ancho de un neumático hace que la respuesta de un coche sea diferente y que, a mayor anchura, proporcione mayor estabilidad y agarre, aunque se producen otros efectos negativos: pérdida de potencia y velocidad punta al aumentar los rozamientos, e incremento del consumo de combustible.
Significado de los códigos
Antes de pasar por caja con un neumático nuevo en un establecimiento comercial conviene conocer el significado de los códigos que lucen los neumáticos en sus flancos. Tomemos como ejemplo esta medida: 195/65 R 15 H

195: Ancho del neumático, en milímetros.
65: Relación altura/ancho de sección o perfil.
R: Tipo de estructura del neumático. R significa radial.
15: Diámetro interior, expresado en pulgadas.
H: Código de velocidad. Q= 160 km/h; R=170 km/h; S=180 km/h; T=190 km/h; H=210 km/h; VR=más de 210 km/h; V=240 km/h; W=270 km/h; Y=300 km/h; ZR= más de 240 km/h.
Si el conductor está interesado en cambiar los neumáticos que calza de serie su automóvil por otros tiene que tener en cuenta, además, su ficha técnica, que indica la medida homologada para el vehículo y un par de medidas más que se consideran equivalentes. Tomar esta decisión no supone mayor problema, siempre que las medidas de la rueda escogida sean equivalentes a las de la ficha técnica del automóvil. Si lo son, no es necesario pasar la ITV para homologar el nuevo neumático.
Se puede cambiar de neumáticos en función del tipo de conducción, las condiciones climáticas, el estado de las carreteras y los recorridos
Pero, ¿cómo asegurarse de que las medidas son equivalentes? Su diámetro no puede variar más de un 2% de la medida original, siempre que el ancho no sea inferior al original. Sí es necesaria la homologación, en cambio, cuando a pesar de que la medida del neumático no supere ese margen del 2%, las llantas hagan aumentar el ancho de vías del vehículo.

Homologar el neumático es un proceso sencillo: se necesita un proyecto técnico y un certificado de ejecución de la reforma, así como un dictamen de un laboratorio reconocido, y el certificado del taller que realice el cambio. Aquellos que prefieran ahorrarse trámites y disfrutar de una mayor comodidad pueden contratar empresas especializadas en tramitar todas las gestiones necesarias.
Tipos de gomas

En el mercado actual se pueden adquirir tres tipos de neumáticos:

Neumáticos de invierno Se caracterizan sobre todo por la profundidad del dibujo, de más de cinco milímetros. De esta manera se mejora el agarre en suelo mojado, con hielo o nieve. El dibujo más hondo provoca que el hielo, la nieve o el agua atraviesen las hendiduras, manteniendo el contacto con el suelo. Estos neumáticos se deben utilizar cuando las temperaturas bajan de siete grados centígrados. Estas ruedas se distinguen con facilidad en Europa porque en los lados se lee la leyenda M+S, mientras que en Estados Unidos el símbolo es Show Flake. Pero no todos son ventajas: a temperaturas superiores a siete grados estos neumáticos tienden a degradarse con rapidez debido a que el caucho utilizado en su construcción es más blando.
Neumáticos mixtos Son los más utilizados porque aúnan propiedades de las gomas de invierno y las de verano, de manera que pueden utilizarse todo el año siempre que las temperaturas no sean extremas.

Neumáticos de verano La profundidad mínima de su dibujo es de 1,6 milímetros, lo que limita su uso a los meses de verano. Fabricados en un caucho más duro que el de los neumáticos de invierno, registran una mejor adherencia y control en temperaturas altas. Dentro de la gama de neumáticos de verano, una de las principales diferencias es el tamaño, aunque los coches de gama media utilizan medidas estándar no demasiado grandes.

A mayor gama de automóviles y de potencia, los neumáticos se hacen más anchos para mejorar el agarre y ofrecer mayores prestaciones en conducción deportiva. El problema de los neumáticos anchos es que en conducciones de lluvia o nieve son más proclives a perder tracción o a patinar. Por ello, en este tipo de situaciones un neumático estrecho actuará como un cuchillo que «corta» tanto la nieve como el agua.
Aparte de esta clasificación genérica se pueden adquirir subtipos, como los neumáticos para todoterrenos, ruedas similares a las de invierno aunque con características propias. Su uso está muy limitado al campo, ya que en superficies asfaltadas se desgastan con rapidez. Además de ofrecer mayor tracción en hielo, nieve y agua, son más resistente a pinchazos y golpes.

Neumáticos seguros

Mirar el punto de la banda de rodadura y comprobar que su perfil alcanza al menos 1,6 milímetros. Ante el peligro de «aquaplaning», mejor que llegue a 3 milímetros.
No usar neumáticos antiguos. Envejecen con el paso del tiempo (no hay que utilizarlos durante más de seis años) y por el contacto con aceites, líquidos de frenos o carburantes. Examinar los flancos en busca de pequeñas grietas.
La vida útil de las marcas y modelos más conocidos oscila entre los 54.000 y los 72.000 kilómetros.

Una conducción tranquila alarga la vida de las ruedas. Si es rápida y deportiva, se degradarán con más rapidez los neumáticos.
Comparar las marcas y sus características. Hay fabricantes que adaptan los neumáticos al tipo de conducción, y por tanto varían su adherencia, comportamiento y duración.
No hay que fijarse sólo en el precio. La calidad y las dimensiones no deben pasar a un segundo plano si se desea conducir con seguridad.
Fuente: Consumer Eroski